Tipos de Acuerdos de Integración

Autor: Carlos Moneta

Fuente: ALTERNATIVAS DE LA INTEGRACION EN EL CONTEXTO DE LA GLOBALIZACION

El examen específico de los acuerdos de integración puede efectuarse desde dos perspectivas. Una de ellas se refiere a su contenido, en cuanto a modalidades de ampliación de los mercados preferenciales y grado de cobertura y profundidad de los compromisos. Otra se refiere a su posición geográfica o geo-estratégica y a las posibilidades de convergencia.

a. Uniones Aduaneras en etapa de perfeccionamiento

Desde los años sesenta se viene avanzando en la configuración de uniones aduaneras en el hemisferio. Actualmente hay cuatro en proceso de consolidación, a saber: la Comunidad Andina, el Mercado Común Centroamericano (MCCA), la Comunidad y el Mercado Común del Caribe

(CARICOM) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), constituido en marzo de 1991. Pese a los avances, estas uniones son aún parciales e imperfectas debido a las excepciones que afectan los márgenes de preferencia y a la participación restringida de algunos países. No obstante, esos

esquemas han registrado los más altos crecimientos del comercio intrarregional y se espera que promuevan la formalización de un mercado ampliado entre sus miembros durante el próximo quinquenio.

b. Zonas de Libre Comercio de "primera generación"

Se caracterizan por su naturaleza esencialmente comercial al promover la desgravación plena con mecanismos sencillos y transparentes, aunque con un moderado grado de diferenciación selectiva en términos de ritmos y modalidades de liberalización entre grupos de bienes. Bajo esa modalidad se

pueden clasificar las zonas de libre comercio pactadas por Chile con varios países como México, Venezuela, Colombia y Ecuador. Estos acuerdos promoverían la desgravación plena de prácticamente la totalidad del respectivo comercio recíproco hacia la finalización de la presente década.

c. Zonas de Libre Comercio de "nueva generación"

Abarcan un ámbito más amplio que el del comercio de bienes, extendiéndose a temas como servicios, inversiones y compras estatales. Contienen disposiciones más complejas y elaboradas de regulación de la competencia, y una mayor selectividad en el proceso de ampliación del mercado. Se

incluirían en esta categoría los tratados suscritos entre México, Colombia y Venezuela (G3), y entre México Costa Rica y Bolivia, respectivamente. Si se considera el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), los acuerdos de nueva generación abarcarían cerca de un 86% del

comercio intra-hemisférico de 1994 y se espera que en el año 2004 logren la eliminación total de aranceles al comercio entre los participantes, para el 95% de los ítem arancelarios.

Ubicación-geoestratégica de los esquemas de integración

Más allá de sus modalidades preferenciales, los acuerdos de integración podrían clasificarse en función de su posición geo-estratégica. En esa perspectiva adquieren relieve las ventajas asociadas con la vecindad, la infraestructura, las vinculaciones empresariales y la mayor circulación recíproca de bienes, servicios y capitales.

Las áreas más evidentes que presentan una dinámica integracionista se ajustan a la propia configuración del hemisferio americano, es decir Suramérica, Centroamérica y el Caribe y, Norteamérica. Aunque algunos países son miembros de esquemas de dos o más áreas, es claro que cada una de ellas cuenta con sistemas subregionales y bilaterales muy caracterizados, en vías de consolidación. Adicionalmente, está en curso un proceso de convergencia hemisférica por la vía de ALCA.

a. Area Suramericana

En Suramérica los grupos más característicos son la ALADI, con proyección regional, y el Grupo Andino y el MERCOSUR, a nivel de subregiones. Es sabido que la ALADI ha venido cumpliendo una función de servir de marco institucional y legal de numerosos acuerdos de alcance bilateral o

plurilateral firmados entre los países socios.

Desde fines de la década pasada ha adquirido especial dinámica la suscripción o renegociación de "acuerdos de complementación económica", aproximadamente treinta, que contemplan compromisos más ambiciosos de liberalización comercial y de cooperación económica, en comparación con

aquellos firmados a principios de los años ochenta para recoger el denominado "patrimonio histórico" de la ALAC . El dinamismo de los acuerdos de alcance parcial contrasta con los pocos éxitos que, pese a notables esfuerzos, la ALADI ha obtenido en su propósito de avanzar en la dimensión regional por la vía de mecanismos multilaterales. Pese a ello, a partir del fuerte desarrollo comercial de las subregiones y de los acercamientos entre ellas, en especial entre los países del MERCOSUR, la Comunidad Andina y Chile, el sur del hemisferio quizás constituye hoy el más importante espacio de relacionamiento externo sudamericano, con una valiosa perspectiva de convergencia.

En efecto, luego de la propuesta de Brasil de establecer un "Area de Libre Comercio Sudamericana" (ALCSA), el MERCOSUR ha pasado a ejercer un innegable efecto de atracción sobre los restantes países de América del Sur y podría proyectarse como un eje de convergencia, en función del

alcance de las negociaciones en curso. La Resolución 45 del MERCOSUR estableció las bases para la renegociación comercial con los demás países suramericanos miembros de ALADI, tendientes a alcanzar acuerdos de libre comercio. Hasta el momento, Bolivia y Chile han logrado la culminación

de negociaciones de amplia cobertura con el MERCOSUR que permitirán establecer espacios de libre comercio hacia el año 2010, pero ya se han iniciado las negociaciones previas orientadas con el mismo propósito, con la Comunidad Andina.

Debe destacarse la enorme importancia de estos avances, logrados en un plazo de tiempo muy corto. De concretarse la vinculación con los países andinos, Suramérica constituiría el centro de gravedad natural del proceso, modificándose sustantivamente su actual capacidad de negociación con

los Estados Unidos y el TLCAN en la búsqueda de una eventual zona de Libre Comercio Hemisférica. De igual manera, un "MERCOSUR ampliado" con los nuevos acuerdos de vinculación, incrementa en forma notable el interés de países extraregionales y de otros espacios económicos

regionales en el establecimiento de mayores corrientes de comercio e inversión.

Así, los demás países andinos, en forma coordinada y en desarrollo de la Decisión 321 de la Comisión, avanzan en el proceso de renegociación del patrimonio histórico con el MERCOSUR y esperan llegar a suscribir posibles acuerdos bilaterales de libre comercio con el grupo del mercado común, a más tardar en 1997. Las negociaciones más adelantadas son las de Venezuela, como resultado del acercamiento político entre los Primeros Mandatarios de este país y del Brasil, y de los marcados intereses de vecindad en materia comercial, energía e infraestructura.

Por su parte, Chile ha logrado configurar en la zona suramericana una extensa trama de acuerdos bilaterales de libre comercio incluyendo, además del MERCOSUR, a Venezuela (1 de julio de 1993), Colombia (1 de enero de 1994) y Ecuador (1 de enero de 1995). Una vez que entre en vigencia el

Acuerdo Chile-MERCOSUR, suscrito el 25 de junio de 1996 y culmine sus negociaciones con el Perú, Chile sería el primer miembro de ALADI en establecer una zona de libre comercio con los socios de esa Asociación, que sería la sumatoria de los respectivos acuerdos de alcance parcial y de los nuevos compromisos. Sólo quedaría pendiente un convenio de igual naturaleza con Bolivia para completar dicha trama.

En suma, puede esperarse, con base en los acuerdos vigentes y los que están en proceso de suscribirse en los próximos dos años, que los países miembros de ALADI conformarían una zona de libre comercio entre los años 2005 y 2010.

b. Area Centroamericana y del Caribe

Las más significativas expresiones de relacionamiento recíproco en esta área son la recién constituida Asociación de Estados del Caribe, AEC, con proyección a toda el área centroamericana y caribeña, el MCCA y el CARICOM. La AEC logró congregar a mediados de 1995 a 25 países y 12

territorios pertenecientes a la Cuenca del Caribe. El Plan de Acción adoptado por esta Asociación abarca áreas como el desarrollo del comercio y de las relaciones económicas externas; la protección y conservación del medio ambiente; los recursos naturales; cooperación en materia de ciencia,

tecnología, salud, educación y cultura; y próximamente el turismo y el transporte, además del propósito de liberalización del comercio entre los países de la Cuenca.

c. Las posibilidades de convergencia

Por último, los acuerdos preferenciales de alcance más regional adquieren cada vez más sentido ante el avance de proyectos de libre comercio a gran escala en otras partes del mundo, dirigidos a estimular las exportaciones y atraer inversiones y tecnologías, como es el caso del área Asia Pacífico.

En ese marco; es innegable que la convergencia -en la práctica, aun difícil de concretar- tenderá a fortalecer la capacidad de interlocución de América Latina y el Caribe frente a otras agrupaciones de países. Se requiere hacer frente a los efectos discriminatorios y al mayor poder de negociación que

resultarán del rápido avance que hoy se registra en otros bloques preferenciales de proyecciones continentales. Además, ante las prácticas proteccionistas más sofisticadas y difíciles de contrarrestar que han adoptado los países industrializados, la integración de grupos cada vez más representativos de países adquiere sentido como mecanismo comercial compensatorio y de representación conjunta en áreas sensibles del intercambio.