Un administrador exitoso es capaz de optimizar de manera constante la utilización de los recursos y potencialidad de la empresa para el cumplimiento de sus objetivos.
Sus responsabilidades y funciones -planificar, coordinar, dirigir, evaluar- exigen una continua interrelación con las distintas áreas operativas de la organización, con una clara orientación hacia la acción y la toma de decisiones.
Con ese fin, el administrador contemporaneo debe conocer los principios fundamentales de cada disciplina y desarrollar habilidades gerenciales que le permitan diseñar, analizar, implementar y liderar estrategias de negocio de manera eficaz en un mundo cada vez más competitivo y cambiante.
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