
Un paraíso a tu alcance
ATRACTIVOS TURÍSTICOS. SITIOS NATURALES
COSTAS
ISLA DE LOBOS
Varias semanas después del infortunado
hecho según expresiones del Director de Lobería de INAPE, Lic.
Alberto Ponce de León "La isla está muy satisfactoriamente
recuperada". La situación actual es normal, ya acabaron las
actividades de limpieza en la isla, para la utilización
solamente sustancias orgánicas, específicamente turba. El
derrame no implicó ningún peligro o riesgo de extinción de la
especie, ni de la isla en su totalidad. Los animales
desaparecidos están dentro del porcentaje estimado desde el
principio. Un 12% de cachorros muertos respecto a la producción
anual de la isla, fue el resultado del derrame ocurrido semanas
atrás. Cifra sensiblemente inferior de los que mueren anualmente
por causas naturales.
Mientras se realizaba la limpieza de la isla, INAPE entregó
animales vivos en custodia a distintas organizaciones no
gubernamentales: REM, VIDA MARINA, PROYECCIÓN y S.O.S. Punta
Colorada. A estas organizaciones se les brindó un entrenamiento
especial para el tratamiento a seguir con los animales afectados.
El Ministro de Turismo se encuentra analizando la posibilidad de
explotar con proyectos ECO - TURÍSTICOS la isla de Lobos, no
obstante al día de hoy es posible realizar paseos a la isla
embarcados. Por otra parte se estudia a través de la Secretaría
de Estado conjuntamente con el MTOP realizar refacciones en el
muelle de la isla, para con esto obtener una mejor
infraestructura de acceso para las próximas visitas guiadas.
Otra innovadora propuesta que se está analizando es la
instrumentación de paseos por la Bahía de Maldonado para
apreciar las innumerables embarcaciones hundidas en esta zona.

PUNTA DEL ESTE
En el oriente del territorio, allí donde
surge sobre el horizonte el sol de cada día, comienza el
variadísimo litoral marítimo uruguayo. Los accidentes naturales
de esa costa dibujan caprichosas figuras y se suceden las
ensenadas, dunas, remansos, roquedales, largas cintas areníferas
dando lugar a balnearios de fama internacional, en su largo
discurrir hacia la capital, Montevideo. Entre esas joyas destaca
un diamante turístico : Punta del Este.
Nació dentro de una pequeña y estrecha península,
adentrándose en el océano como un dedo de tierra señalando el
horizonte de donde viene, a raudales, la extraordinaria
luminosidad que la envuelve. Primorosas casitas veraniegas
primero, luego hotelitos familiares y, a partir de la década de
los 50, una formidable expansión la transformó en lugar de
descanso de alto nivel. Aquí se respetan todas las concepciones
arquitectónicas, en tanto armonicen con el estilo alegre y
señorial del balneario. Las mansiones se rodean de amplios,
ondulados parques particulares de bien cuidado césped y en casi
todas las zonas dominan los pinares, altos, esbeltos, abigarrados
en sus copas, al amparo de cuya sombra se protegen hermosos
chalets. Lo colonial, se conserva en la lindera ciudad de
Maldonado.
Ninguna persona se siente extraña en Punta del Este, a pesar de
la imponencia de sus altas, sofisticadas e imponentes torres que
señalan el camino costanero a la entrada del balneario, o de las
casas palaciegas, porque existe una especial naturaleza
comunicativa en el conjunto y en la gente. Nada ni nadie impone
condiciones pero, sí, todo y todos se brindan en la alegría y
satisfacción de vivir en plenitud. Detrás de los muros,
naturalmente, se alberga la intimidad. Sin embargo, la sociedad,
permanente o eventual, establece normas de relación y se forman
grupos abiertos de amigos y las puertas de las casas quedan de
par en par para los vínculos y suelen efectuarse fiestas
ambientadas por el jet set.
Balneario por excelencia, se halla condicionado, en buena medida,
al mar. Los espejos de agua de las piletas en predios
particulares y en algunos hoteles complementa, más allá de la
comodidad, el aspecto estético y constituyen una característica
local. La oferta global de alojamiento, comprendiendo hotelería,
para-hotelería y arrendamientos de inmuebles, supera las cien
mil camas, los servicios de todo tipo están dispuestos para
atender una demanda aún mayor. Viniendo desde Montevideo por la
Ruta Interbalnearia, siguiendo la cinta de blancas, finas,
relucientes arenas, el viajero verá de pronto, al descender de
un lomo en la panorámica carretera, surgir ante sí un paisaje
de altas torres bordeando el mar, pero faltará un largo andar
por la costanera antes de entrar en la península propiamente
dicha. Las playas le han ido acompañando, al igual que yates y
embarcaciones en busca de sus amarras.
La península es un mundo de contención para el ímpetu del
oleaje oceánico y da lugar a dos diferentes tipos de costas :
Brava y Mansa. La primera , directamente enfrentada al
Atlántico, goza de la predilección de quienes gustan desafiar
las envolventes espumas. La segunda, calma y suave, deleita a la
infancia y a personas de temperamento reposado. Al ser una lengua
de tierra rodeada de mar, goza de una mayor oxigenación del aire
y de mayor proporción de ozono, yodo y salitre que una zona
costera común.
Cuando llega la noche, otras atracciones convidan al turista. Los
espectáculos musicales y culturales, las discotecas donde se
reúne la juventud, la emoción del tapete verde y los juegos en
los casinos o asistir a estrenos absolutos en salas
cinematográficas. Para gourmets, se abren las puertas del
paraíso culinario, pues aquí la cocina especializada de todo el
mundo despliega su mejor arte. Rincones gratos, dentro y fuera de
la península, restaurantes internacionales o lugares donde comer
sencillamente, boites, lindos barcitos y confiterías, calles de
shopping, cuyo comercio atiende casi hasta el amanecer,
supermarkets que no cierran nunca, en fin, la noche de Punta del
Este ofrece mil opciones. Millares de ojos de luz en las ventanas
de los altos edificios, el intenso tráfico de coches, gentío
por todas partes dicen, claramente, que nadie duerme en el
balneario hasta despuntar el alba. O, mejor dicho, casi nadie.
Para la juventud deportiva éste es el centro turístico ideal,
tanto se trate de prácticas terrestres o marinas. Ya se han
vuelto tradicionales el surf, el wind-surf, la motonáutica,
etc., así como tenis, golf y el polo, que últimamente ha
cobrado enorme auge con la presencia de campeones
internacionales. En materia de competencias, el balneario viene
destacándose en disciplinas marítimas tales como famosas
disputas de veleros haciendo escala en Punta del Este en su
camino a la vuelta al mundo, o carreras de automóviles de
fórmulas privilegiadas, además, torneos internacionales varios
tienen lugar en el balneario.

PIRIÁPOLIS
Quien desee pasar sus vacaciones en un
remanso de paz, junto al mar, pero en contacto directo con la
flora y la fauna regional esteña, nada más aconsejable que el
balneario de Piriápolis, ubicado a 100 kilómetros de
Montevideo, y a sólo 30 de Punta del Este. Una graciosa bahía
encerrada entre boscosos cerros, formando abierta herradura
costera, acompaña el desarrollo urbanístico de la ciudad
playera más tradicional del país. En 1930 se engalanó con un
señoral hotel que hoy, remozado y dotado de modernos servicios,
luce esplendente: el Argentino y Casino. Ha sido el primero en
ofertar turismo de salud, con piletas de agua termal marina y
terapias rumanas para revitalización y belleza .
Sencillez y cordialidad de pobladores y prestadores de servicios
turísticos son atributos apreciados por el visitante extranjero.
La belleza paisajística y las diversas posibilidades de efectuar
diferentes paseos y actividades deportivas, sociales y
culturales, atraen personas de la región a Piriápolis, donde
todo el año es temporada gracias a la oferta de salud. En lo
alto de los cerros permanecen monumentos y miradores instalados
por el fundador de esta localidad balnearia. A pesar de ser estos
valores interesantes para el turista no son sino complementos en
esa oferta global de descanso, evasión del estrés, salud
corporal y mental. Las cálidas arenas y el refrescante mar
cumplen otra parte de esa importante misión en los veranos
familiares.

COSTA DE ORO
Se denomina "Costa de Oro" a la
costa del Río de la Plata en el departamento de Canelones. A lo
largo de dichas costas existe una cadena de balnearios que han
ido creciendo con el correr de los años, hasta convertirse en
uno más de los atractivos turísticos con los que cuenta nuestro
país. La Costa de Oro se abre como un abanico que abarca desde
la salida de Montevideo, hasta el Arroyo Solís, puerta de
ingreso al departamento de Maldonado. El largo rosario de playas
de blancas arenas, con aguas tranquilas o no, según se prefiera,
son extremadamente disfrutables.
Sesenta y ocho kilómetros donde más de treinta balnearios se
abren entre arena y árboles que luchan tenazmente contra las
dunas y el viento. La forestación de la franja costera previo a
su urbanización dan la sensación a quien la recorre de una
ambiente cálido de paz y tranquilidad. Quienes gustan del ruido,
en cambio, encuentran en los centros más urbanizados como
Solymar, Lagomar, Atlántida, Costa Azul o la Floresta, todos los
servicios requeridos, inclusive un Casino, donde jugar algunas
fichas.
Esta zona costera ha sido la providencial expansión para miles
de montevideanos que construyeron en la misma su casita de fin de
semana y de vacaciones, y poco a poco decidieron su residencia
permanente en la acogedora zona que obtuvo de esta forma un
crecimiento poblacional de características inusuales por el
desarrollo de servicios en todos los ramos. En el verano suelen
existir ofrecimientos de alquiler por la temporada o por alguno
de los meses de la misma , de lindas y cómodas casitas que son
usufructuadas ávidamente por turistas y montevideanos
conocedores de las infinitas gracias que suponen para la recarga
de las "pilas", unos días de descanso y placer en
contacto con la naturaleza así como también del disfrute de una
gastronomía típica o internacional y los servicios de bares,
confiterías, etc.
La Costa de Oro podría dividirse en zonas de diferentes
características; la primer zona es la más urbanizada puesto que
muchos han preferido la paz de estos balnearios al bullicio de la
capital. Hasta el arroyo Solís donde se encuentra el balneario
El Pinar (kilómetro 29 de la Ruta Interbalnearia), los servicios
son múltiples y el tránsito continuo. A poco de Montevideo,
puesto que no dista 20 kilómetros puede accederse a estas playas
con excelentes carreteras, y disfrutar de una tarde, o toda la
temporada. Desde el kilómetro 34 hasta el balneario de Costa
Azul en el kilómetro 57, se abre una franja alejada de la
capital como para colmar las apetencias de quienes gustan de la
tranquilidad, sin dejar de contar con la infraestructura
adecuada, así encontramos: Pinamar, Salinas, Marindia, Fortín
de Santa Rosa, Atlántida, Parque del Plata, Las Toscas, La
Floresta y Costa Azul, el corazón mismo de la Costa de Oro. Han
nacido estos balnearios fundamentalmente al influjo del tránsito
desde Canelones, Minas, y todas las ciudades y pueblos
adyacentes. En esta zona encontrará el turista numerosos y bien
montados camping, restaurantes, hoteles, y todo tipo de
servicios.
Finalmente hacia el este del departamento se encuentran los
balnearios que - sin descuidar los servicios- tienen más agreste
vegetación, rodeados de pinos y eucaliptos. Allí se destacan:
Bello Horizonte (para quienes gusten del surf es especial), San
Luis, Los Titanes - La Tuna, Araminda, Santa Lucía del Este con
sus mansas playas y pesqueros, Cuchilla Alta, con sus barrancas
sobre el mar, hasta Jaureguiberry en el límite departamental en
el kilómetro 81.

COSTAS OCEÁNICAS
Tierra de grandes extensiones ganaderas,
lagunas enmarcadas por palmares, bosques indígenas y una costa
accidentada enfrentada al Atlántico, Rocha se presenta pródiga
en atractivos naturales intocados. Algunos de sus balnearios han
cobrado aprecio internacional. La vida transcurre aquí en
absoluta libertad, bajo soles ardientes del estío y la templanza
en estaciones intermedias. Si los roqueados forman ensenadas o
pequeñas bahías, el mar se aquieta, pero las pétreas paredes
reciben la furia o el empuje oceánico dando lugar al
espectáculo eternamente atractivo de las grandes olas hechas
trizas contra la roca.
Donde nacieran tiempo atrás núcleos poblacionales de escasa
entidad, ahora encontramos centros turísticos muy acogedores. El
principal de ellos, La Paloma, se abriga en una amplia ensenada
y, al amparo de altos y añosos pinares, preserva rasgos
encantadores de su primitiva conformación. Apropiada hotelería
y buena cantidad de casas sencillas pero confortables, propias de
balnearios sin afectaciones ni sofisticación, cubren creciente
demanda de personas que escapan de prisas y horarios.
En horizonte de barcas pesqueras dicen que nos hallamos en las
cercanías de una aldea de lobos de mar. Si bien todas estas
costas se considera uno de los más notables pesqueros por su
abundancia y variedad de especies, digna de visitar y, si se
desea, pasar unos días en alguna de sus cabañas, esta es Punta
del Diablo, dedicada al procesamiento artesanal del tiburón.
Habitualmente los turistas explotan la zona rochense en busca de
emociones, para gozar de la belleza salvaje en un medio agreste,
apenas transitado. No es extraño recorrer larguísimas y muy
anchas franjas de arena blanca y suave, sin avizorar su fin. Pero
como nada es monótono en esa región, la costa regala con
variantes de rocas, refugios de agua mansa y, aquí y allá,
minúsculos poblados. Fortalezas y fortines de la época
colonial, muy bien conservados y convertidos en museos, dicen de
tiempos en que españoles y portugueses competían por el dominio
de la región del Plata. De esos monumentos históricos, la
Fortaleza de Santa Teresa, sobre la costa, se halla junto a un
parque con miles de árboles centenarios, vegetación
exhuberante, aves exóticas y piscinas orilladas de flores.

OTRAS COSTAS
MONTEVIDEO: Capital de la República Oriental del Uruguay, es
una ciudad abierta al mar. Se ubica estratégicamente sobre el
estuario del Plata y asoma al Atlántico Sur. Fundada entre 1726
y 1730 por Bruno Mauricio de Zabala como plaza fuerte y
asentamiento de trece familias canarias, se aprisionó en la
época colonial detrás de las murallas protectoras hasta que,
terminado aquel período, las derribó y extendió su planta
urbana impelidas por las corrientes migratorias europeas,
trazando avenidas, levantando construcciones importantes,
nutriéndose de plantas y jardines. Adquirió, así, un perfil
europeísta que mantiene hasta el presente.
Hasta el arroyo Carrasco, que establece el límite geográfico de
Montevideo con el departamento de Canelones, se extiende en una
distancia de 20 kilómetros, una sucesión ininterrumpida de
playas que permiten un panorama de gozoso disfrute para el
turista. Los primeros indicios de esa belleza surgen desde la
playa Ramírez lindera con el Parque Rodó y en el cual mantiene
su vieja pero digna estampa el edificio del Parque Hotel. Sigue
luego la playa Pocitos enmarcada en una zona privilegiada de
Montevideo con una sucesión de torres que quieren tocar el cielo
e ingresar al mar; continúa la del Buceo con su puerto
deportivo, y sobre el horizonte marino se observa la silueta de
la isla de Flores convidando a la pesca en aguas profundas que no
deja de ser escuchada por integrantes de clubes de pesca locales
e internacionales que entablan disfrutables concursos; luego
Malvin donde el aire es más puro y más libre; posteriormente
siguen las playas Honda, de los Ingleses, Verde, de la Mulata, y
luego el ángulo en subida sobre Punta Gorda pautada con coquetos
chalets que desde arriba dan la bienvenida al paseante.
Finalmente Carrasco con su zona residencial, sus clubes, sus
centros de compras, sus restaurantes y culminando ese breve viaje
de ensueño se halla Miramar.
Para sugerencias escribir a:
cnoguera@une.edu.ve o beperez@une.edu.ve
Derechos de autor reservados. Autores y Diagramadores: Carlota M. Noguera Q. y Beatriz E. Pérez M. Hecho en Caracas-Venezuela. Junio 1997. |