Las serpientes son animales poiquilotermos, es decir, que la temperatura interior de sus cuerpos varía por influencia de la temperatura del ambiente.
La mayoría de ellas prefieren los climas cálidos y sus límites de tolerancia oscilan de 0 ºC a unos 47 ºC, siendo casi siempre la temperatura exterior ideal de unos 25 ºC.
El calor o el frío extremo ejercen una influencia enorme en la vida de estos reptiles, hasta el punto de que algunas especies no se alimentan sino bajo ciertas condiciones térmicas.
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