LA VISTA:
El ojo en los ofidios posee seis músculos oculorrotatorios y sin embargo, los movimientos oculares espontáneos en estos reptiles son cortos.
El globo ocular tiene forma esférica y a veces un poco alargada. Las pupilas pueden ser circulares, en las culebras que llevan vida diurna y, verticales o elípticas, en las de hábitos nocturnos.
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Los ojos de las serpientes están desprovistos de párpados movibles y, en reemplazo de los mismos, hay sobre cada ojo una lentilla transparente y convexa, que es mudada periódicamente junto con la capa epidérmica de la piel del animal.
EL OIDO:
Las serpientes no tienen pabellón, conducto auditivo externo, tímpano, oído medio ni trompa de Eustaquio, pero poseen rudimentos de oído interno.
Son completamente sordas a los sonidos transmitidos por el aire, pero en cambio, pueden captar sonidos agudos y las vibraciones del suelo. Esto explica por qué las serpientes se ponen rápidamente alertas ante pisadas y otros movimientos sobre el terreno.
OLFATO:
El olfato está bien desarrollado en los ofidios.
Ellos poseen un órgano accesorio finamente inervado, que consiste en un par de tubos o sacos ciegos situados entre las fosas nasales y la bóveda palatina, denominados órganos de Jacobson.
La lengua también contribuye con el sentido del olfato al desplazar tenues partículas olfativas hacia esos órganos.
GUSTO Y TACTO:
La lengua no cumple función gustatoria en las serpientes, y ellas engullen sus presas sin saborearlas; pero en cambio, ésta es un fino instrumento de tacto, que le permite al animal captar lo existente a distancias cortas.
La lengua es bífida, coloreada de claro a obscuro, muy móvil, protráctil y retráctil y se oculta en un estuche situado delante de la glotis.
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Puede ser sacada a través de una escotadura en la escama rostral, sin necesidad de que el reptil abra la boca.
El sentido del tacto es pobre en las serpientes, debido a la cubierta escamosa del cuerpo.
ORGANOS TERMORRECEPTORES:
En América, las serpientes de la familia Viperidae están agrupadas en una subfamilia aparte, denominada Crotalinae, debido a la presencia en ella de un par de orificios o cavidades, situadas cada una un poco por debajo y entre la fosa nasal y el ojo, a las cuales se le denominan fosetas loreales y cumplen una función termorreceptora.
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La membrana termorreceptora es muy sensible a los rayos infrarrojos y permite a las serpientes que la poseen, detectar a cortas distancias diferencias de temperatura hasta de unos 0.2 ºC. Así pueden las serpientes crotalíneas, como las mapanares, las cascabeles y las cuaimas piñas, ubicar a sus presas y enemigos, aún en la obscuridad, y atacarlos con una precisión extraordinaria.
Una función semejante cumplen en algunas serpientes inofensivas, las llamadas fosetas labiales, distribuidas en forma variable en varios géneros de la familia Boidae. Las fosetas labiales se encuentran en las escamas supralabiales e infralabiales, ocupándolas total o parcialmente.
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