Los ofidios tienen numerosos enemigos naturales, entre los cuales se cuentan las aves de rapiña, algunos mamíferos como el mapurite, rabipelados, cachicamos o armadillos y los gatos domésticos y salvajes.

El gato es un buen controlador biológico de las serpientes, porque mata serpientes y animales que le sirven de alimento a las mismas.

 

Los enemigos más singulares de las serpientes son, sin embargo, las llamadas culebras ofiófagas, que se alimentan de otras, tanto venenosas como inofensivas; ellas poseen inmunidad natural frente a los venenos de las serpientes ponzoñosas, que ingieren como alimento.

La serpiente "Ratonera" o "Tuquí" (Clelia clelia clelia) se alimenta de serpientes ponzoñosas

 

Quizás, el enemigo más activo de los ofidios sea el hombre, quien consciente de la peligrosidad de algunas especies, prefiere destruir hasta la mas insignificante culebra.

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