Es muy probable que, de todos los Vertebrados, sean los ofidios los animales que ostentan las más variadas formas defensivas y de amenaza frente a sus enemigos y sus víctimas.
Las serpientes, generalmente, prefieren huir de los peligros, aprovechando sus rápidos y escurridizos movimientos, pero pueden también combatir, ya sea utilizando su fuerza muscular, su dentadura o sus colmillos inoculadores de veneno, cuando se trata de especies ponzoñosas.
Algunas serpientes se defienden inflando el cuello o amenazando con la boca abierta en forma descomunal.
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Las grandes boas constrictoras y anacondas, en cambio, emplean su potente musculatura para asfixiar a sus víctimas.
Sin embargo, entre todos, el medio más eficaz es el aparato ponzoñoso que tienen algunas familias de serpientes, porque con él matan o paralizan a sus víctimas.