Se debe realizar el aseo de la piel correspondiente a la zona de la mordida y al resto del miembro, ya que ésta puede ser puerta abierta para agentes patógenos que pueden complicar el cuadro clínico con infecciones bacterianas secundarias.

No se deben usar antisépticos que coloreen la piel, porque enmascaran signos importantes que es necesario vigilar.

Utilizar agua oxigenada o alcohol.