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TESTIMONIO DE UN NIÑO

chamo.jpg (19878 bytes)Apenas tengo 11 años y me dicen que estoy comenzando a vivir. Lo dicen de mí porque no conocen mi historia que esta hecha a base de retazos, de martirio y de dolor, que estoy luchando desde antes de nacer y mi alma se resistía a venir a esta vida porque no fui el fruto del amor sino el resultado de la irresponsabilidad, el abuso y la violencia.

Ya en el vientre de mi madre sentía los golpes de la injusticia, la pobreza y el hambre, me alimentaba con su sangre que sabia a trabajo y desesperación, y más de un golpe tuve que soportar por el abuso ejercido sobre ella, desde entonces sentía el rechazo y la marginación.

A mi madre la querían, pero la querían sin hijos y yo estaba con ella, y nací como pude... compartiendo miseria, frío y desnudez, mi hogar era una caja de cartón, mi música los pitos de los buses, mi aire el humo contaminado de la calle, mis canciones y afecto eran los insultos y el desprecio.

Mi dieta era balanceada, dependía de la basura y los sobrados que a mi lado tiraban, y mi cobija era el periódico que hablaba de paz, justicia y planes para erradicar la pobreza absoluta.

Fui creciendo, conocí la calle y comprendí que para comer tenia que robar, y para robar me tenia que drogar, oler pega... así aprendí lo que nunca hubiera deseado aprender. Quise ir a la escuela para entender porque hogar y hambre se escribían con "H," y papa y mama eran palabras agudas cuando su ausencia era tan grave.

Cuánto hubiera dado por una sonrisa y unas dulces palabras, porque el frío y la falta de cariño se sentían más en el alma que en el cuerpo!

Por eso les digo que no se escandalicen conmigo, ni me condenen, pues soy el resultado de lo que me dieron, y mucho más... de lo que me quitaron!

El testimonio anterior, cuyo autor fue recogido de las cloacas de la ciudad de Bogotá, cuando contaba apenas 7 años. Andrés, hoy es un joven de 19 años, entregado en adopción a una familia norteamericana, el cual estará eternamente agradecido al empresario colombiano Jaime Jaramillo, quien preside la Fundación Niños de Los Andes y son responsables de que cientos de niños de la calle anualmente puedan rescatarse en Colombia.

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