Ningún animalito se acercaba a esa corriente de agua para visitarla ni
para calmar la sed.
La corriente de aqua se sentia
muy avergonzada por esto, en especial cuando escuchaba a la gente decir: "¡Fuchi!,
¡Qué mal huelen esas aguas y que feas lucen! Su color parece un mundo sin sol"
Mucha vergüenza sufrían esas
aquas, pero ellas nada podian hacer para mejorar esa situación. Estaban desamparadas.
Cierto día, como otros tantos,
paso un niño y les arrojó piedras y palos. Esto lo hacía porque él era insensible al
problema de la contaminación que pueden sufrir las aguas. Entonces la corriente dijo,
llorosa:
-No me tires piedras, Me
lastimas' aunque no lo Creas.
-¡Cállate, tonta! Y el niño
se fue.
NO PERMITAS QUE NUESTRAS AGUAS
SEAN IGUAL QUE ESTA CORRIENTE DE AQUAS NEGRAS: ¡NO LAS CONTAMINES! |